El pueblito
El 9 de octubre de 1997, Acapulco amaneció con el triste panorama de una ciudad devastada por el huracán Paulina. Muchos adultos mayores enfrentaron la gran tristeza de haber perdido sus pertenencias o incluso su propio hogar.
En este contexto de necesidad nace la idea de construir un pequeño fraccionamiento con casas pequeñas pero dignas, para albergar a ancianos sin familia, sin hogar y sin recursos para su subsistencia.
Después de dos años de intenso trabajo del Patronato, y con la generosa colaboración de mucha gente, el proyecto que dos años antes era una esperanza, el 1 de junio de 1999 se hace realidad y se inaugura, "El Pueblito de los Hermanos".
El proyecto consiste en 16 casas, dignas y confortables, con terraza de entrada, sala comedor, recámara con baño, patio de servicio y rodeadas de extensas áreas verdes y jardines, lo que proporciona al conjunto habitacional una atmósfera de paz y tranquilidad. En medio de los jardines que rodean las casas, se encuentra una palapa que es el centro de reunión para las fiestas y otro tipo de actividades. Las casas son para dos ancianos cada una, teniendo el "Pueblito" una capacidad total para albergar a 32 personas adultas mayores.

Los Huéspedes del pueblito.
Los Ancianos que habitan el " Pueblito ", son personas que, al igual que sus compañeros del Vergel, carecen de familia y de los recursos necesarios para su subsistencia, pero con la diferencia de que son ancianos funcionales, es decir, que pueden valerse por sí mismos y realizar sus quehaceres, tales como, la limpieza de sus casas, lavar sus ropas, cuidar el jardín, entre otras cosas.
Por ser ancianos que se encuentra en buenas condiciones físicas, tienen un horario diario de actividades ocupacionales que consiste en trabajos manuales. Otros, realizan talleres u otros diversos oficios como trabajar la tierra o labores de apoyo a las diversas áreas de trabajo de la fraternidad. Lo importante es que se mantengan física y mentalmente activos, ya que esto es determinante para alejar la enfermedad y retrasar el deterioro propio del envejecimiento.
El sector externo
Además de nuestros "viejos amigos" que atendemos en el Vergel y en el Pueblito, tenemos a los ancianos del "sector externo". Son gente que viven en su casa en situaciones precarias y difíciles. Algunos de ellos aún tienen parientes los cuales viven también en situación de pobreza, por lo que la ayuda que les brinda la fraternidad a los ancianos, es necesaria para la subsistencia de éstos.
Los términos son claros, la ayuda es para los ancianos, los cuales reciben, además de una generosa despensa quincenal para su alimentación diaria, se les apoya con el pago de su agua, su luz eléctrica, su gas, además de una ayuda económica para sus gastos personales. No podemos dejar de mencionar la cuidadosa asistencia médica proporcionada por nuestros médicos, desde las visitas semanales, hasta gastos de hospitalización y cirugías o prótesis cuando se requiere.
